LA FISCAL PALACIOS QUEDÓ EN EL CENTRO DE LA TORMENTA: EUGENIA CATALFAMO ESTALLÓ EN REDES TRAS EL FALLO QUE SOSTUVO AL FISCAL DE LA CAUSA DE SU MARIDO, NICOLÁS ANZULOVICH.

Virginia Palacios quedó en el ojo de la tormenta dentro del frente opositor puntano y los posteos de Eugenia Catalfamo son la primera explosión pública de un malestar que hasta ahora se rumoreaba en voz baja.

Virginia Palacios

Contexto: el caso Anzulovich y el fallo de Palacios

La fiscal de Juicio Nº 1, Virginia Palacios, intervino en la causa donde se investiga al exministro de Inclusión Social, Nicolás Anzulovich, hoy imputado y con audiencia de formulación de cargos fijada por presunto enriquecimiento ilícito.

La defensa de Anzulovich buscó apartar al fiscal de Instrucción Assat Ali, cuestionando su imparcialidad, pero Palacios dictaminó el rechazo del pedido de recusación y dejó firme la actuación del fiscal. 

Esa decisión fue leída en el entorno del ex funcionario como un alineamiento con el andamiaje judicial que hoy acompaña al gobernador Claudio Poggi, en un contexto de fuerte tensión política y denuncias cruzadas. 

El estallido en redes de Eugenia Catalfamo

María Eugenia Catalfamo, exsenadora nacional por San Luis y esposa de Anzulovich, volcó en sus historias de Instagram una batería de mensajes en los que acusa al poder político de Poggi de “apretar a fiscales y jueces” y de manejar la Justicia “a su antojo”. 

En esos posteos, Catalfamo sostiene que si alguien busca justicia “no la pida en San Luis” y relata, sin nombrarla pero describiendo el caso, cómo una magistrada primero se excusa de intervenir y luego “dice que se equivocó” para terminar respaldando al fiscal cuestionado por la defensa. El blanco político de ese dardo es, precisamente, la actuación de Palacios en la recusación de Assat Ali. 

Lejos de relativizar la crisis, Catalfamo remata sus mensajes reivindicando que “no todos son iguales” dentro del Poder Judicial y defendiendo a quienes, según ella, sí intentan garantizar una sociedad más justa, al tiempo que advierte que Poggi no puede “borrar de un plumazo” la independencia de poderes con “amenazas y aprietes”. 

Traición y guerra interna en la oposición

En el círculo político que rodea a Anzulovich, la resolución firmada por Palacios se vive como una verdadera traición: se la acusa de haberle dado la espalda a un espacio que históricamente denunció la injerencia del poder político en la Justicia, para terminar avalando la “mano dura” judicial sobre un exministro de la gestión anterior. 

La sensación de “puñalada por la espalda” se amplifica en las bases opositoras, donde se esperaba de Palacios una posición más receptiva frente a los cuestionamientos al fiscal, en un expediente cargado de connotaciones políticas y mediáticas por la exposición del patrimonio de Anzulovich. 

Mientras el oficialismo celebra en silencio que la estructura acusatoria siga firme, en la oposición se desatan recriminaciones internas: se habla de “quiebre de confianza”, de “juego propio” de algunos funcionarios judiciales y de un mensaje disciplinador hacia cualquiera que pretenda desafiar el nuevo orden que intenta consolidar Poggi en tribunales. 

La foto política que dejan los posteos

Los mensajes de Catalfamo no son un simple desahogo personal: exponen crudamente la fractura entre un sector de la dirigencia opositora y parte de la magistratura, que se mostraba como aliada en la pelea por una Justicia independiente y hoy es señalada como engranaje de un poder que “mueve los hilos a su antojo”. 

Que las acusaciones salgan de una ex senadora nacional, con trayectoria en la comunicación política y un vínculo directo con el principal imputado del expediente, amplifica el impacto público del conflicto y convierte el fallo de Palacios en un símbolo de la bronca que fermenta en las filas opositoras. 

De aquí en adelante, cada movimiento de la fiscal y del Ministerio Público en la causa Anzulovich será observado con lupa por una oposición que siente que le cambiaron las reglas del juego en pleno partido y que ya no duda en ventilar sus reproches en las redes, con nombres, apellidos y acusaciones de “aprietes” al más alto nivel del poder provincial.