La detención del policía Matías Raúl Escudero derivó este lunes en una protesta frente al Poder Judicial de San Luis. Su esposa, Luciana Sánchez, integrante del DRIM, se encadenó en el ingreso a Tribunales para exigir su liberación y denunciar irregularidades en el proceso.
“Quiero a mi marido afuera”, expresó, y sostuvo que la detención es injusta porque “no le dieron derecho a defensa en absoluto”. Según relató, la familia fue convocada solo para una declaración y, ya en el juzgado, debieron conseguir un abogado en el momento.
En ese sentido, indicó que el letrado Alfredo García Garro fue informado en los pasillos y asumió la representación durante la audiencia, aunque posteriormente dejó la defensa. Este lunes, el abogado Ángel Ávila se acercó para ofrecer asistencia legal.
Sánchez también cuestionó el procedimiento de investigación y la recolección de pruebas. “Busquen pruebas, está todo allí”, afirmó, y aseguró que su esposo “es inocente”. Además, sostuvo que Escudero habría sufrido lesiones que —según dijo— no fueron incorporadas al expediente.
El reclamo estuvo centrado en la situación judicial del agente y en el pedido de revisión de la medida de coerción. La mujer permaneció en el lugar acompañada por familiares y advirtió que, de no obtener respuestas, podrían sumarse más allegados a la protesta.
Durante la mañana, el vicejefe de Policía, Néstor Miranda, se presentó en el lugar para interiorizarse de la situación y dialogar con Sánchez. Le manifestó que la institución la acompañaría, aunque también le explicaron que las decisiones corresponden al ámbito judicial.
“Estoy sola. Estamos solos con mi bebé”, señaló. La pareja tiene una hija de nueve meses y ambos integran la fuerza desde hace cinco años.
El caso que derivó en la detención de Escudero ocurrió el jueves 9 de abril, alrededor de las 20:45, en el barrio 292 Viviendas, en la zona oeste de la ciudad. De acuerdo a la fiscal Débora Roy Gitto, la víctima, Brian Arévalo (33), caminaba junto a su hijo de un año y medio y un amigo cuando un grupo de cuatro motoristas pasó a alta velocidad.
Para la Fiscalía, Arévalo les pidió que redujeran la velocidad, lo que derivó en que los efectivos se detuvieran. En ese contexto, Escudero habría actuado de manera “abusiva e ilegítima”, lo redujo y le propinó golpes de puño en el rostro y otras partes del cuerpo.





