El domingo 4 de octubre, a las 7:37, Cristian Gil fue embestido en la esquina de Pueyrredón y Chacabuco por un Peugeot 2008 que manejaba Gonzalo Suárez. El conductor no se detuvo y dejó al motociclista gravemente herido sobre la vereda.
Dos días después de búsqueda, la investigación policial halló el rodado en una casa de calle Pueyrredón, y ordenaron la detención de Suárez.
La familia del motociclista sabe, por el análisis que se hizo de las cámaras de seguridad, cuál fue el recorrido del Peugeot 2008 tras el impacto. Avanzó por Pueyrredón, dobló en Colón y siguió por Belgrano. Después tomó por 3 de Febrero, continuó hasta Balcarce y siguió por Chacabuco. A las 7:39 una filmación lo registró en la esquina de José Hernández y Chacabuco, es decir, a media cuadra del lugar donde Cristian todavía estaba tendido. Pero además de eso, aseguran que Suárez hizo otros movimientos.
Ahora sus abogados sumaron una nueva evidencia sobre el comportamiento del automovilista, minutos después del accidente: sostienen que Suárez volvió a la esquina del choque, en otro auto, y que se bajó para comprobar en qué estado había quedado Gil. Ese momento quedó grabado por la misma cámara que tomó el violento accidente.
Fue luego de la audiencia de formulación de cargos que algunas personas reconocieron la cara de Suárez. Contaron a los familiares para decirles que él había llegado en un Chevrolet Astra Azul “haciéndose pasar por otra persona y preguntando si sabían quién lo había atropellado”, según contó la tía de Gil, Maricel Páez en diálogo con El Chorrillero. “Ese vehículo estaba en la puerta de la vivienda el día que la Policía secuestró el Peugeot”, sostuvo.
Páez relató que Suárez llegó al lugar y dialogó con personal de Defensa Civil. Inclusive una de las personas que estaba ahí pensó que era un médico que justo pasó y se acercó a darle asistencia. “Lo movió a mi sobrino hasta que le pidieron que se apartara y lo dejara de tocar”, agregó. Un testigo escuchó que mientras hablaba por teléfono dijo: “Está todo bien”. Para la familia, de ese modo comprobó que Cristian estaba vivo. Se fue cuando al joven lo estaban por subir a la ambulancia.
El miércoles 7 de octubre, a Suárez lo imputaron por el delito de lesiones graves en accidente de tránsito agravadas por la fuga. Al mismo tiempo concedieron la prórroga de detención que vence este jueves. El auto que manejaba al momento del sinuiestro es de su madre.
Durante la audiencia, el acusado le pidió disculpas al padre de Cristian, y otros familiares que estaban al lado. Reconoció que tuvo miedo y que por eso no pudo bajarse. “Me encantaría volver el tiempo atrás”, dijo.
El joven motociclista continúa internado. Este lunes, los médicos intentaron retirarle el respirador durante dos horas, pero debieron colocárselo nuevamente. Los pulmones todavía no responden al 100% y también preocupa su evolución neurológica.





