
Domínguez fue juzgado en las últimas semanas por una causa que nació hace poco más de cuatro años. Llegó a debate oral como un hombre libre, acusado de abusar de una prima en una fiesta de cumpleaños. Y este miércoles, cuando el juicio terminó y la jueza Sandra Ehrclich lo condenó, también se retiró de la sala en total libertad. La magistrada lo sentenció a 10 meses de cárcel por el delito sexual, pero dado que la pena aplicada es tan baja su cumplimiento en prisión queda suspendido y el ahora condenado podrá sobrellevarla como alguien libre.
La magistrada lo encontró culpable de «abuso sexual simple». Le aclaró, de todas formas, que para mantener la pena en suspenso deberá informar el lugar de residencia y cualquier actualización, abstenerse de contactarse con la víctima, incluso por medios electrónicos, y, por supuesto, no cometer otro delito.
En su acusación, el fiscal Ernesto Lutens recordó que la causa comenzó con una denuncia que asentó la damnificada en junio de 2022, aunque aclaró que el abuso ocurrió dos meses antes, en abril de ese año. Dijo, según los elementos probatorios, que Domínguez se sentó junto a su prima y, en eso que la tenía al lado, manoseó sus partes íntimas.
Al inicio del debate oral, los abogados del acusado, Gonzalo Estrada y Valentín Rivadera, objetaron que la causa, así como estaba presentada, carecía de relevancia jurídica y tampoco habían logrado reunir la evidencia suficiente para configurar y sostener una imputación y, mucho menos, una sentencia. De todas formas, Estrada planteó que en este caso correspondía aplicar la teoría de «la insubsistencia de la acción penal», en otras palabras, la extinción de la causa por dilaciones indebidas y/o falta de celeridad procesal.